Seguimos con la incertidumbre sobre qué va a suceder con nuestro tratado de libre comercio llamado Tratado México-Estados Unidos-Canadá, mejor conocido como TMEC. A estas alturas no sabemos si va a continuar o si en un egoísta arrebato progresista, el presidente Trump lo tumba a sólo 5 años de haberlo renegociado.
Al tiempo que afiló mi lápiz seguimos con la incertidumbre sobre qué va a suceder con nuestro tratado de libre comercio llamado Tratado México-Estados Unidos-Canadá, mejor conocido como TMEC. A estas alturas no sabemos si va a continuar o si en un egoísta arrebato progresista, el presidente Trump lo tumba a sólo 5 años de haberlo renegociado.
El gobierno de Estados Unidos ya advirtió que la negociación del TMEC se adelantará para este 2026 en lugar de esperar al periodo que corresponde. La advertencia se hace en medio de una guerra arancelaria, que ha incluido amenazas que pasan por encima del tratado, lo que hace suponer que Estados Unidos terminará sacando una mayor ventaja aún, pues su meta es reducir su déficit comercial.
Esta es una grave preocupación para todos los importadores y exportadores, y más en Juárez en donde el pilar económico, que es la maquiladora, depende tanto del flujo de mercancías entre los tres países.
Recordemos estimado lector, que este tratado de libre comercio fue firmado por los presidentes Carlos Salinas de Gortari, George W Bush y Brian Mulroney en 1992, en su primera fase.
¿Qué es un tratado y cómo funciona? Los tratados de libre comercio son mecanismos para dar acceso comercial preferencial entre los países que lo firman, eliminando los aranceles y las barreras comerciales que impiden el libre comercio de productos.
Con eso, en teoría se hace más amplia y diversa la oferta de bienes de consumo en los mercados involucrados. Se contienen los precios de manera natural, se amplían las fuentes de trabajo y se consolida un bloque comercial fuerte que permite competir con el resto del mundo.
El ahora entonces TLCAN o NAFTA, ahora evolucionado a TMEC, logró mucho de eso desde un principio: el comercio entre los países se sextuplicó y se crearon 12 millones de empleos en México, 14 millones en Estados Unidos y 17 millones en Canadá, según las cifras oficiales.
Pero desde los primeros años el tratado fue visto con escepticismo por muchos porque entre otras cosas, amenazaba a las industrias locales, generaba condiciones para la explotación laboral, tenía un impacto negativo en el medio ambiente y promovía la desigualdad.
¿Cómo se benefició México? El modelo proteccionista de la economía mexicana entró en crisis desde 1982, cuando el impago de la deuda coincidió con la caída del precio del petróleo, la mayor fuente de ingresos del país. La inflación se disparó y el peso se devaluó.
En ese tiempo, México fue un mercado atractivo para las exportaciones para Estados Unidos y Canadá –que ya tenían un tratado vigente–. Además nuestro país fue un espacio de inversión menos costoso que podría mejorar la competitividad de sus empresas.
El norte mexicano se transformó: se abrieron fábricas, llegaron miles de migrantes en busca de trabajo, la estructura económica cambió y sus ciudades se desarrollaron.
La pregunta es: ahora con la emergencia y el proteccionismo del presidente Trump ¿el bloque norteamericano se fortalecerá? Y de no hacerlo ¿Qué tan profunda puede ser nuestra crisis?
Yo veo dos opciones: Estados Unidos puede terminar fortaleciéndose ante el mundo unido con México y Canadá, o puede aislarse y debilitarse ante el auge de China.
Entre tanto nuestra economía está pasando por un impass de incertidumbre que tiene al sector empresarial frenado, al empleo contenido y a los políticos mexicanos y estadounidenses con el Jesús en la boca atento a los cambios y disruptivas estrategias del presidente Trump.
Mientras tanto amigo lector, usted y yo seguimos observando lo que pasa en nuestra ciudad, que se encuentra en el ojo del huracán por depender tanto de la relación entre los tres países. Parece que este lápiz que estrené hace una quincena, terminó de afilar su punta con este escrito. Le agradezco mucho su atención mientras me preparo con otro tema para compartirle dentro de quince días aquí en este espacio que amablemente nos comparte El Diario.