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El paquete arancelario como instrumento de protección industrial y del empleo en México

El paquete arancelario como instrumento de protección industrial y del empleo en México

En diciembre de 2025, la Subsecretaria de Comercio Exterior presento el Paquete Arancelario: Protección de la Industria y los empleos, una estrategia que responde a las exigencias de diversos sectores productivos nacionales ante el aumento de importaciones, particularmente provenientes de países asiáticos con los que México no tienen tratados de libre comercio. Esta política forma parte integral del Plan México, cuyo objetivo es fortalecer la producción nacional, preservar el empleo y mejorar la competitividad del país.

 

Uno de los principales argumentos que sustentan el paquete arancelario es el impacto negativo que han tenido las importaciones en sectores estratégicos como el textil, vestido, calzado, acero y automotriz. De acuerdo con la información presentada, las industrias del calzado y textil ha registrado una pérdida aproximada de 250 mil empleos en los últimos siente trimestres, situación atribuida al incremento de importaciones que compiten directamente con la producción nacional. En el caso del acero, la industria enfrenta presiones derivadas de la sobreproducción en Asia, mientras que el sector automotriz ha experimentado un crecimiento significativo en la importación de vehículos que no generan empleo dentro del país.

 

En particular, las importaciones de autos ligeros provenientes de países asiáticos sin tratado de libre comercio pasaron de 349 mil unidades en 2022 a 627 mil en 2024, lo que representa un crecimiento del 34% en ese periodo. Este fenómeno resulta especialmente relevante considerando que México se mantiene como el quinto productor mundial de vehículos en 2024, posición que el gobierno busca conservar mediante el fortalecimiento de la industria nacional.

 

El contexto comercial con Asia revela un desbalance estructural significativo. Según los datos del documento, México importa 10 veces más de lo que exporta a sus diez principales socios asiáticos, entre ellos China, Corea del Sur, India y Vietnam, llegando a alcanzar importaciones por 227,801 millones de dólares, frente a exportaciones por 22,760 millones de dólares. Este desequilibrio refuerza la necesidad de aplicar medidas que mitiguen los efectos adversos sobre la planta productiva nacional.

 

El paquete arancelario se diseñó bajo criterios específicos. El 8 de septiembre de 2025, el Ejecutivo envió al Congreso de la Unión una propuesta para modificar aranceles en 1,463 fracciones arancelarias, correspondientes a 17 sectores industriales estratégicos, incluyendo bienes finales e insumos. Se priorizó no depender de un solo país proveedor, asegurar múltiples opciones de importación desde países con tratados comerciales y evitar presiones inflacionarias. Como resultado de diálogo con la industria, la propuesta final sustituyó 123 fracciones y redujo en 28% el número inicial, manteniendo el total de fracciones dentro del paquete arancelario.

 

Este proceso se caracterizó por un trabajo conjunto con asociaciones industriales, como CONCAMIN, CANACERO, CANAINTEX, AMIA y ANTAD, entre otras, así como con la Cámara de Diputados y empresas del sector privado. La participación activa de estos actores permitiendo ajustar la propuesta original a las necesidades reales de la industria nacional, sin afectar las relaciones comerciales internacionales.

 

Es importante destacar que el paquete arancelario no busca dañar a países específicos, sino proteger a la industria mexicana frente a prácticas consideradas abusivas por parte de terceros países con los que no existen acuerdos comerciales. De no haberse implementado esta medida, la Secretaría de Economia estima que se podrían haber perdido hasta 350 mil empleos, especialmente en entidades con fuerte vocación industrial como Nuevo León, Estado de México, Guanajuato, Puebla y Jalisco, entre otras.

 

El paquete arancelario se presenta como un instrumento estratégico dentro del Plan México, orientado a elevar el contenido nacional en las cadenas productivas, sustituir importaciones, relanzar el sello “Hecho en México” y generar empleo. La política arancelaria no se concibe como una acción aislada, sino como parte de un proyecto de largo plazo que busca consolidar a México entre las diez economías más grandes del mundo, con una base productiva más solida y competitiva.