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Informe Mensual de la Agencia Nacional de Aduanas de México – Marzo 2026

Informe Mensual de la Agencia Nacional de Aduanas de México – Marzo 2026

El comercio exterior mexicano durante 2026 presenta una dinámica que merece analizarse con atención. A primera vista, los datos muestran un escenario favorable: el país mantiene actividad comercial, el valor de las mercancías crece y la operación aduanera se conserva relativamente estable. Sin embargo, al revisar la recaudación fiscal vinculada al comercio exterior, aparece una señal importante: México está moviendo mercancías, pero está recaudando menos en términos reales.

Durante febrero de 2026, el valor del comercio de mercancías registró un crecimiento de 18.3%, impulsado por un aumento de 20.8% en importaciones y de 15.8% en exportaciones. Este comportamiento refleja que México continúa participando activamente en los mercados internacionales y mantiene una posición relevante dentro de las cadenas globales de suministro. En un contexto internacional complejo, este crecimiento comercial puede interpretarse como una señal de resiliencia económica.

No obstante, al analizar el primer trimestre completo, el panorama se vuelve más moderado. Entre enero y marzo de 2026, las operaciones totales de comercio exterior prácticamente no cambiaron, con una variación de apenas -0.03%. Las exportaciones disminuyeron 1.7%, mientras que las importaciones crecieron 1.4%. Además, los pedimentos registraron una caída de 1.9%. Estos datos indican que la actividad aduanera se mantuvo estable, aunque con señales de ligera desaceleración operativa.

El punto más relevante del análisis se encuentra en la recaudación. Durante el mismo periodo, los impuestos al comercio exterior registraron una caída real de 7.9%. Este dato es especialmente importante porque se trata de una disminución ajustada por inflación, lo que significa que la capacidad recaudatoria del comercio exterior se debilitó en términos reales. En otras palabras, el país continúa importando, exportando y procesando operaciones aduaneras, pero cada movimiento está generando menos ingresos fiscales para el Estado.

La principal causa de esta caída se relaciona con el comportamiento del IVA, que representa 65.6% de la recaudación total en comercio exterior. Al ser el impuesto con mayor peso dentro de la estructura recaudatoria, su disminución tiene un impacto directo sobre el resultado general. En el periodo analizado, el IVA cayó 17.7% real, convirtiéndose en el factor más importante detrás del retroceso fiscal.

Por otro lado, el IEPS mostró un crecimiento de 49.1% y representó 17.8% de la recaudación. Aunque este incremento ayudó a compensar parcialmente la caída del IVA, debe interpretarse con cautela. El IEPS suele estar relacionado con productos específicos, especialmente combustibles e hidrocarburos, por lo que su comportamiento puede depender de factores volátiles como precios internacionales, niveles de importación energética y condiciones del mercado. Por eso, su aumento no necesariamente representa una mejora estructural en la recaudación aduanera.

También debe considerarse el efecto del tipo de cambio. La apreciación del peso frente al dólar puede reducir la base gravable en moneda nacional de mercancías valuadas originalmente en dólares. Esto significa que, aunque el comercio crezca en términos de valor internacional, la conversión a pesos puede limitar el monto sobre el cual se calculan algunos impuestos. Así, el crecimiento comercial no siempre se traduce automáticamente en una mayor recaudación.

La dinámica por tipo de aduana confirma esta presión fiscal. Las aduanas fronterizas registraron una caída de 14.4% en recaudación, las interiores de 8.2% y las marítimas de 3.1%. Este comportamiento muestra que el debilitamiento recaudatorio no se concentra en un solo punto del sistema aduanero, sino que aparece en los tres principales tipos de aduanas.

El caso de las aduanas fronterizas es especialmente relevante. Aunque sus operaciones apenas disminuyeron 0.2%, su recaudación cayó de forma mucho más pronunciada. Esto sugiere una menor eficiencia fiscal por operación, posiblemente relacionada con cambios en la composición de mercancías, regímenes aduaneros especiales, operaciones de exportación, efectos cambiarios o mercancías con menor carga tributaria.

Las aduanas interiores también presentan una señal importante: sus operaciones crecieron 3.1%, pero su recaudación cayó 8.2%. Esto demuestra que un mayor número de operaciones no garantiza necesariamente una mayor captación fiscal. Lo relevante no es solo cuántas operaciones se realizan, sino qué tipo de mercancías se mueven, bajo qué régimen y con qué tasa efectiva de contribución.

En cuanto al valor declarado de las mercancías, este creció 1.3% real, impulsado por un aumento de 2.6% en exportaciones y 0.2% en importaciones. Sin embargo, este crecimiento tampoco se reflejó en una mejora recaudatoria. Esto refuerza la idea de que el problema no está únicamente en el volumen comercial, sino en la capacidad del sistema para convertir ese valor declarado en ingresos fiscales efectivos.

En conclusión, el comercio exterior mexicano durante 2026 presenta una dualidad clara: existe crecimiento comercial y estabilidad operativa, pero también una caída relevante en la recaudación fiscal. México no está dejando de comerciar; el verdadero reto es que está recaudando menos por el comercio que realiza.