Cuando hablamos de la cadena de suministro en México, es común pensar que todo el país funciona igual, pero no es así. En realidad, existen tres dinámicas muy diferentes según la región, Norte, Centro y Sureste. Entender esas diferencias puede ser la clave entre una operación eficiente y una llena de fricciones.
Región Norte
La región norte del país, conformada principalmente por Baja California, Chihuahua y Nuevo León, es el motor de la manufactura de exportación y del nearshoring. Ciudades como Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez y Monterrey concentran gran parte de la actividad industrial, con mercados que van desde 3.9 millones de metros cuadrados en Mexicali hasta 24.8 millones de metros cuadrados en Monterrey.
Su mayor ventaja es la cercanía con Estados Unidos, especialmente con California y Texas, dos economías muy grandes con poblaciones que en conjunto suman más de 70 millones de personas. Además, cuentan con buena conectividad terrestre y ferroviaria, lo que facilita el movimiento de mercancías hacia el interior de Estados Unidos y sus puertos.
Sin embargo, esta región también enfrenta retos importantes. La dependencia de la relación comercial con Estados Unidos genera incertidumbre, ya que factores como aranceles o cambios en políticas comerciales pueden afectar las decisiones de inversión y expansión.
Región Centro – Bajío
La región Centro, que incluye la Zona Metropolitana de la Ciudad de México y el corredor del Bajío, es la más estable y diversa en términos logísticos. Es una zona clave para el comercio electrónico, la logística nacional y la manufactura, tanto local como de exportación.
Aquí, uno de los principales retos no es solo elegir la ubicación, sino el tiempo en el que se puede ocupar una nave industrial. Dependiendo del tipo de espacio, esto puede ir desde 2 meses en instalaciones ya listas, hasta más de 10 meses en proyectos hechos a la medida. Este factor impacta directamente en la rapidez con la que una empresa puede empezar a operar y responder a la demanda.
Otro aspecto importante es el costo. Existen diferencias significativas en los precios de renta entre zonas cercanas, lo que obliga a las empresas a evaluar muy bien el equilibrio entre costo, ubicación, acceso a vías de transporte, disponibilidad de talento y cercanía con el cliente final.
Región Sureste
El sureste, con Yucatán y Mérida como protagonistas, representa una oportunidad a mediano y largo plazo. Aunque todavía está en desarrollo, su valor está en su ubicación estratégica y su creciente conectividad marítima.
Desde el Puerto de Progreso ya existen rutas hacia ciudades como Houston, Tampa, Nueva York y Montreal, con tiempos de traslado que van desde dos días hasta poco más de dos semanas. Esto abre una oportunidad diferente de nearshoring, enfocada más en manufactura ligera y especializada con salida por vía marítima.
Algunas industrias ya están llegando a la región, como la aeroespacial y la de autopartes, lo que muestra su potencial. Sin embargo, aún es necesario seguir desarrollando infraestructura, parques industriales y servicios logísticos para consolidar su crecimiento.
Una estrategia por región
México no puede entenderse como un solo mercado logístico. Cada región tiene sus propias ventajas, retos y oportunidades, por lo que las empresas deben adaptar su estrategia según la zona en la que operan.
El norte ofrece cercanía con Estados Unidos y gran capacidad industrial, pero con mayor incertidumbre. El centro brinda estabilidad y un mercado amplio, aunque con alta competencia y disponibilidad limitada. El sureste, por su parte, representa una apuesta a futuro con gran potencial de crecimiento.
En un entorno donde la cadena de suministro es cada vez más importante, México destaca por ofrecer distintas opciones según las necesidades de cada empresa. La clave está en entender estas diferencias y tomar decisiones estratégicas con base en ellas.
Referencias:
Colliers. (2026). México un solo país, tres realidades: Norte, Centro y Sur. [Presentación en congreso]. Expo Summit Logística 2026.