A mediados de 2024, en zonas ganaderas del sur de México, autoridades sanitarias comenzaron a reforzar la vigilancia por la posible reaparición del gusano barrenador del ganado, una plaga que parecía controlada desde hace décadas en gran parte de Norteamérica. El gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS), cuyo nombre científico es Cochliomyia hominivorax, es una especie parasitaria de larva de mosca que puede afectar tanto a animales como a seres humanos. Las larvas se alimentan de los tejidos vivos de animales de sangre caliente y, al penetrar en heridas o aberturas naturales del cuerpo, provocan miasis, una infestación que puede ocasionar lesiones graves, pérdida de peso, infecciones secundarias e incluso la muerte del animal si no recibe tratamiento oportuno (Texas Department of State Health Services, s.f.).
El 8 de junio del presente año se emitió una notificación sanitaria que posteriormente derivó en la suspensión del intercambio de ganado entre México y Estados Unidos, tras la confirmación de la presencia del gusano barrenador en un bovino del condado de Zavala, Texas (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, 2026); esta suspensión no solo afecta a miles de productores en ambos países, sino también a toda la cadena de suministro que depende de este sector y finalmente, a los consumidores.
México y Estados Unidos operan uno de los sistemas agrocomerciales más integrados del mundo. Durante el ciclo ganadero 2023-2024, México exportó 1,323,565 cabezas de ganado bovino hacia Estados Unidos, principalmente becerros destinados a engorda, así como animales para reproducción y sacrificio, consolidando al mercado estadounidense como el principal destino de la producción pecuaria mexicana. Sin embargo, en el ciclo 2024-2025, las exportaciones se redujeron a 538,669 cabezas (Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, s.f.) debido, entre otros factores, a la suspensión temporal de los envíos derivada de la emergencia sanitaria por el gusano barrenador.
¿Qué implicaciones tiene esta suspensión para el comercio exterior pecuario?
Estados Unidos constituye el principal mercado para las exportaciones mexicanas de ganado en pie. El sector pecuario de ambos países opera bajo un esquema de complementariedad productiva: México abastece principalmente becerros para engorda, mientras que Estados Unidos concentra buena parte de los procesos de finalización, sacrificio y distribución comercial. Esta integración ha permitido la consolidación de una de las cadenas ganaderas más dinámicas de Norteamérica.
La suspensión temporal del comercio genera impactos inmediatos sobre la logística y los costos de producción. El ganado que no puede cruzar la frontera debe permanecer por más tiempo en corrales y unidades productivas, lo que incrementa los gastos de alimentación, manejo sanitario y atención veterinaria. Asimismo, los retrasos pueden alterar los pesos óptimos de comercialización, reduciendo la rentabilidad de los productores y afectando la competitividad del sector exportador mexicano.
Desde una perspectiva económica, la interrupción del flujo comercial también provoca distorsiones en los mercados regionales. Mientras que en Estados Unidos la menor disponibilidad de ganado mexicano puede presionar al alza los precios de algunos productos cárnicos, en México el incremento temporal de la oferta interna puede generar una disminución en los precios pagados a los productores. Este comportamiento evidencia el alto grado de interdependencia que caracteriza a la relación pecuario comercial entre ambos países.
¿Cómo impacta esta situación en la competitividad del sector exportador?
En el comercio internacional moderno, la competitividad no depende únicamente de los costos de producción, sino también de la capacidad para cumplir con estándares sanitarios y fitosanitarios cada vez más rigurosos. La suspensión temporal obliga a fortalecer los sistemas de trazabilidad, certificación e inspección zoosanitaria coordinados entre el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) y el Animal and Plant Health Inspection Service (APHIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
Si bien estas medidas representan costos adicionales para los productores y exportadores, también constituyen un elemento indispensable para preservar la confianza de los socios comerciales y garantizar el acceso continuo al mercado estadounidense. El Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la Organización Mundial del Comercio reconoce precisamente la facultad de los países para establecer restricciones temporales cuando existan riesgos para la salud animal, siempre que dichas medidas se sustenten en evidencia científica y sean proporcionales al riesgo identificado.
La cooperación bilateral como estrategia para proteger el comercio regional
A pesar de las restricciones temporales, la respuesta a la emergencia sanitaria ha puesto de manifiesto la estrecha cooperación institucional entre México y Estados Unidos. Ambos gobiernos han fortalecido los mecanismos conjuntos de vigilancia epidemiológica, inspección fronteriza y control zoosanitario con el objetivo de contener la propagación del gusano barrenador y minimizar las afectaciones al comercio agropecuario (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, 2026).
Como parte de estos esfuerzos, recientemente se anunció una inversión conjunta de 61 millones de dólares para la construcción y modernización de una planta destinada a producir aproximadamente 100 millones de moscas estériles por semana. Esta estrategia, conocida como Técnica del Insecto Estéril, consiste en liberar machos esterilizados que, al aparearse con hembras silvestres, interrumpen el ciclo reproductivo del insecto y reducen progresivamente la población de la plaga en las zonas afectadas (France 24, 2026).
Desde una perspectiva de comercio exterior, esta inversión representa una medida estratégica para proteger una cadena productiva que moviliza anualmente miles de millones de dólares y que depende de la confianza mutua en los sistemas sanitarios de ambos países. La cooperación binacional no solo busca erradicar la plaga, sino también preservar la estabilidad de los flujos comerciales y la competitividad del sector pecuario norteamericano.
Conclusión
La crisis provocada por el gusano barrenador demuestra que la sanidad animal y el comercio exterior forman parte de una misma ecuación económica. La integración pecuaria entre México y Estados Unidos ha permitido construir una cadena de suministro altamente eficiente, pero también particularmente sensible a los riesgos zoosanitarios.
No obstante, la respuesta conjunta de ambos gobiernos, reflejada en inversiones compartidas, mecanismos de vigilancia coordinados y estrategias innovadoras como la producción masiva de moscas estériles, evidencia que la cooperación bilateral continúa siendo un elemento fundamental para preservar la estabilidad del comercio agroalimentario y fortalecer la competitividad regional en América del Norte.
Referencias:
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2026). Acuerdan México y Estados Unidos suspender intercambio de animales vivos como medida precautoria por gusano barrenador del ganado. Gobierno de México. https://www.gob.mx/agricultura/prensa/acuerdan-mexico-y-estados-unidos-suspender-intercambio-de-animales-vivos-como-medida-precautoria-por-gusano-barrenador-del-ganado
France 24. (2026). México y EEUU inauguran una planta de moscas contra el gusano barrenador. https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20260629-m%C3%A9xico-y-eeuu-inauguran-una-planta-de-moscas-contra-el-gusano-barrenador
Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. (S.f.). Informe Semanal de Exportación de Ganado Bovino a los Estados Unidos de América. https://dj.senasica.gob.mx/SIAS/Statistics/Inspeccion/InformeExpSemGanBovEUA