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Investigaciones

Resumen Semanal de Mercados del 6 al 10 de Julio 2026

 

Cumbre OTAN 2026: Tensiones económico-comerciales y político-sociales ensombrecen condiciones generales del entorno

Luego de terminada la participación de los (3) países anfitriones de la Edición 2026 de la Copa Mundial de Futbol Soccer, Canadá, Estados Unidos y México, también miembros del T-MEC, cuyas revisiones anuales durante diez años han dado inicio oficialmente tras la negativa de Estados Unidos de renovarlo por dieciséis años más en los términos actuales, teniendo programada Estados Unidos y México una tercera ronda de negociaciones para la semana que inicia el 20 de Julio en Ciudad de México, damos inicio a nuestro Resumen Semanal de Mercados, destacando los pormenores de la 36ª Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebrada del 7 al 8 de Julio en Ankara, Turquía.

En este contexto, las condiciones generales del entorno enfrentan un escenario complejo caracterizado por la incertidumbre geopolítica manifiesta en los conflictos bélicos cuyas afectaciones terminan reflejándose en las presiones inflacionarias con el consecuente encarecimiento del costo del dinero, a lo que hay que agregar la fragmentación comercial producto de las barreras comerciales que entorpecen las cadenas de suministro globales, impactando directamente el dinamismo económico-comercial en detrimento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, sumado al aspecto político-social ante el constante cambio en las relaciones diplomáticas, lo que genera inquietud sobre el Estado de Derecho y los contrapesos democráticos.

Así las cosas, durante la 36ª Cumbre de la OTAN, se abordaron temas relacionados con el conflicto bélico en Medio Oriente con epicentro en Irán, así como la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el aumento del gasto militar, concluyendo con una declaración oficial centrada en la financiación y apoyo a Ucrania luego de que los países aliados aprobaron destinar $US 70 Mil Millones de Dólares en 2026 para asistir a Kiev, además de una inversión inicial de $US 50 Mil Millones de Dólares para nuevas capacidades de defensa, destacando que durante el evento, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presionó a los miembros europeos de la OTAN para que aumentaran sus aportaciones al fondo de defensa, proponiendo metas de hasta el 5% de su  respectivo PIB para 2035.

Habiendo servido el encuentro para relajar las tensiones entre el Jefe del Poder Ejecutivo de Estados Unidos, Donald Trump y su homólogo y anfitrión del evento, Recep Tayyip Erdogan, abriendo la puerta para discutir el levantamiento de sanciones sobre Turquía para la adquisición de aviones caza F-35, al tiempo que el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, presentó la iniciativa Drone Edge para fortalecer el sector anti drones, mientras que España anunció su incorporación a las misiones de la OTAN en Finlandia para proteger el Ártico, en un entorno en el que el mandatario estadounidense afirmara haber ordenado al Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, que interrumpiera todo el comercio con España, calificando a Madrid de «socio terrible» dentro de la alianza, sentenciando; «España no está de acuerdo con nada, y no se la debería tener en cuenta […]  No quiero ningún tipo de comercio con ellos, ¿de acuerdo? […] Hazlo inmediatamente. Ni siquiera hables con ellos. Son un caso perdido. Son mala gente […]  Ganan mucho dinero a nuestra costa, y nos aseguraremos de que ganen mucho menos. No quiero ningún negocio con ellos», a lo que Scott Bessent respondió; «Sí, señor», por lo que será oportuno estar atentos de la evolución de dicha relación, pues recordemos que España forma parte de la Unión Europea (UE) y esta a su vez ha formalizado recientemente un pacto comercial con Estados Unidos como comentamos en la conclusión de nuestro Resumen Semanal de Mercados del 22 al 26 de Junio 2026 titulado “Entre la celebración y las condolencias”.

Sumándose a los aspectos inquietantes de la 36ª Cumbre de la OTAN los comentarios del mismo Donald Trump antes de reunirse con su par ucraniano, Volodímir Zelenski, al indicar que daba por terminada la tregua con Irán tras los ataques perpetrados por éste último en contra de tres buques comerciales que cruzaban el Estrecho de Ormuz, advirtiendo que su país podría lanzar nuevos ataques contra Irán, escalada que podría afectar la seguridad de los países conectados por el Estrecho de Ormuz aledaños al Golfo Pérsico, el Golfo de  Omán y el Mar Arábigo, además del correspondiente tránsito marítimo y los mercados de energía, explicando la razón por la cual  el Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su pronóstico de crecimiento para el PIB mundial de 3.1% a 3.0% para 2026, fundamentado lo anterior en los efectos económicos derivados del conflicto bélico en Medio Oriente que genera precios más altos y volátiles en diferentes bienes y servicios, además de la fragmentación del comercio.

Agregando un “irritante” más a la compleja relación Estados Unidos-Irán la información compartida por Israel a Estados Unidos sobre un presunto complot orquestado por Irán para asesinar al mandatario estadounidense, quien ha reconocido ser objetivo continuo de posibles ataques iraníes, por lo que la Casa Blanca y las correspondientes agencias de seguridad mantienen un seguimiento activo sobre estas advertencias.

Lo cual como podemos inferir, se vio reflejado en la cotización de los principales referentes del petróleo al experimentar episodios de volatilidad, registrando avances de hasta 7.5% llevando la cotización del Brent a niveles iguales o mayores a $US 80.00 por barril, mientras que el WTI llegó a superar los $US 75.00 por barril, debido al recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente tras las advertencias de Estados Unidos sobre una posible ruptura de la tregua con Irán y los bloqueos en el Estrecho de Ormuz, revirtiendo momentáneamente el ajuste a la baja previo generado por las expectativas de normalización geopolítica y un aumento en la cuota de producción de petróleo de la alianza conformada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con otros diez grandes productores de crudo externos mejor conocida como OPEP+, volviendo a caer ambos referentes al cierre de la semana luego de que Estados Unidos cancelara nuevos ataques tras reportar avances preliminares en las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz con Irán.

Mientras que, paralelamente, el grupo palestino Hamás anunció la disolución de su gobierno en la Franja de Gaza para transferir el poder a un comité técnico respaldado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), medida que forma parte de un acuerdo de alto al fuego, sin aclarar si entregará su brazo armado o la seguridad, ante lo cual, el gobierno de Israel ha expresado escepticismo sobre este movimiento, argumentando que Hamás podría estar buscando un modelo similar al de Hezbolá, conservando su estructura y arsenal militar oculto, lo que comprometería la independencia de cualquier organismo civil.

Aspectos que también se vieron reflejados en el comportamiento de los principales Índices Bursátiles de Estados Unidos, Dow Jones Industrial Average, S&P 500 y NASDAQ Composite, mismos que pese a la volatilidad derivada de la estridencia de las tensiones geopolíticas y comerciales, terminaron la semana registrando ganancias.

T-MEC

Pasando a la región de América del Norte, el Secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, asistió a Washington, DC, para dar seguimiento a la revisión del T-MEC, enfocando su estrategia en una serie de prioridades y preocupaciones comerciales de cara a las próximas mesas de negociación programadas para la semana del 20 de Julio, siendo los planteamientos clave de la postura mexicana 1) la eliminación de aranceles al acero y aluminio, así como a los bienes intermedios o finales de la industria automotriz, señalando estas medidas como obstáculos para el comercio bilateral, 2) preservar la competitividad de la industria automotriz y asegurar que las reglas de origen beneficien a toda la región de América del Norte y no se limiten de forma proteccionista a un solo país, 3) establecimiento de un protocolo estricto que evite que los (3) países miembros tomen decisiones comerciales fuera del marco acordado, 4) crear marcos de seguridad económica que generen confianza y estabilidad para los inversionistas ante el nuevo escenario de revisiones anuales del T-MEC y 5) abordar de manera integral inquietudes específicas, incluyendo la revisión de los procedimientos y aplicaciones del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR).

En tanto que, Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos (USTR), ha manifestado que la revisión del T-MEC es una oportunidad para actualizarlo y fortalecer la relación bilateral, destacando que Estados Unidos busca una relación comercial más equilibrada y reducir su déficit con México, lo que incluye ajustes estratégicos.

Considerando lo anterior y conscientes de que una cosa es la postura de cada una de las partes y otra muy diferente la concreción de la misma, S&P Global Ratings publicó un análisis advirtiendo que la decisión de Estados Unidos de no renovar el T-MEC de forma automática y optar por un ciclo de revisiones anuales, prolonga la incertidumbre entre los inversionistas, por lo que la Agencia Calificadora ha recortado su expectativa de crecimiento del PIB de México para 2026 llevándola a niveles cercanos al 1.0%, señalando como parte de los puntos clave de esta decisión la vigencia del T-MEC pese a que Estados Unidos decidió no renovarlo por 16 años más, optando en cambio por revisiones anuales durante los próximos diez años hasta su término oficial en 2036 en caso de que las partes no lleguen a un acuerdo, lo que implica negociaciones prolongadas y eventual falta de claridad en temas clave como reglas de origen -particularmente- en la industria automotriz y política energética, provocando cautela empresarial, frenando en consecuencia los flujos de inversión productiva.

Aspectos que en su conjunto podrían impactar negativamente la Calificación Crediticia de la Deuda Soberana de México, misma que actualmente mantiene en «BBB» con perspectiva negativa, advirtiendo S&P Global Ratings que podría rebajar esta calificación en los próximos veinticuatro meses si México no disminuye oportunamente sus déficits fiscales para estabilizar la deuda pública, al tiempo que  reconoce que es poco probable una ruptura profunda entre los (3) países miembros del T-MEC, de forma particular entre Estados Unidos y México, ya que los aranceles efectivos para las exportaciones mexicanas dirigidas hacia Estados Unidos, se mantienen en un nivel bajo, de hecho, de un solo dígito.

Por su parte, Fitch Ratings proyecta que el T-MEC será renegociado antes de su vencimiento en 2036, ya que una salida estadounidense es improbable por la presión empresarial. Sin embargo, la Agencia Calificadora advierte que las revisiones anuales prolongarán la incertidumbre, limitando el crecimiento económico de México a un moderado 0.7% en 2026 y 1.4% en 2027, resultando en un tratado comercial potencialmente menos favorable para México, especialmente en temas clave como las reglas de origen aplicables a la industria automotriz y otros sectores estratégicos, por lo que mantiene la Calificación Crediticia de la Deuda Soberana de México en “BBB-” con perspectiva estable, respaldada por finanzas externas sólidas y un marco macroeconómico prudente, aunque condicionada por pasivos contingentes como los derivados de Petróleos Mexicanos (PEMEX).

En sintonía con las Perspectivas Económicas Mundiales del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien recortó su pronóstico de crecimiento del PIB de México para el cierre de 2026 llevándolo del 1.6% al 1.2%, ajustando a la baja la previsión para 2027 pasándola de 2.2% a 1.9%. Lo cual hace sentido considerando que algunas empresas extranjeras, particularmente de la industria automotriz, podrían trasladar parcial o totalmente su producción de México hacia Estados Unidos ya sea para evitar los aranceles a las exportaciones mexicanas o bien, porque las empresas que forman parte de sus cadenas de suministro decidan mudarse al vecino país del norte o una combinación de ambos escenarios, baste con tener presente el caso de la automotriz de origen japonés Toyota Motor Corporation (NYSE: TM) que anunció una inversión de $US 3,600 Millones de Dólares para expandir su planta en San Antonio, Texas, con lo cual pretende trasladar gradualmente la manufactura de la Pickup Tacoma desde su planta ubicada en el estado mexicano de Baja California hacia Estados Unidos a más tardar en 2030, manteniendo la planta establecida en el estado de Guanajuato considerado el segundo mayor productor manufacturero de México, siendo pilar de la industria automotriz y líder en el sector agroindustrial, calzado y químico de acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).  

Explicando de alguna manera la caída de las exportaciones mexicanas de autos compactos, mismas que registraron un retroceso del 9% el mes de Junio, mientras que la producción experimentó una caída del 1.9%, siendo las principales protagonistas de dichos retrocesos las alemanas Audi y su matriz Volkswagen AG, además de la japonesa NISSAN, representando la primera caída durante un 1er Semestre desde la pandemia derivada del Covid-19 cuando la producción y por ende las exportaciones cayeron a dos dígitos hasta alcanzar 39.5%.

FED

En cuanto a las expectativas sobre la toma de decisiones del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) durante la próxima reunión de Política Monetaria de la Reserva Federal (FED) que tendrá lugar los días 28 y 29 de Julio, de acuerdo con las minutas recién presentadas, el Mercado entendido como público inversionista internacional -institucional y/o individual- percibe incertidumbre sobre el futuro próximo inmediato de la Tasa de Referencia actualmente ubicada en el rango del 3.5% – 3.75%, siendo mayores -al menos por ahora- las expectativas de que el costo del dinero se mantenga sin cambio, sin descartar futuros incrementos en caso de que las presiones inflacionarias persistan, destacando que las perspectivas del Mercado de Futuros, con base en las proyecciones de la FED y de acuerdo con la herramienta CME FedWatch del Chicago Mercantile Exchange Group (CME), apuntan a que la Tasa de Referencia podría situarse en 4% para finales de 2026.

Lo cual está por verse considerando la división de opiniones existente entre los diferentes funcionarios de la FED, pues mientras algunos están a favor de mantener sin cambio la Tasa de Referencia o realizar recortes moderados ante la debilidad del mercado de trabajo manifiesta en el reporte de desempleo no agrícola (NFP) del pasado mes de Junio señalado en entrega previa de nuestro Resumen Semanal de Mercados, otros abogan por alzas adicionales debido al repunte inflacionario derivado de choques de oferta y presiones geopolíticas.

BANXICO

Por su parte, las expectativas de Citi sobre la Tasa de Referencia del Banco de México (BANXICO), anticipan que durante la próxima reunión de Política Monetaria a celebrarse el 6 de Agosto, la Junta de Gobierno podría mantenerla sin cambio en el 6.5% actual considerando que la inflación general anual ronda el 3.94%, previendo que cierre 2026 en torno a 4.15%, nivel superior a la meta de BANXICO del 3%, misma que se espera sea alcanzada durante el 2° Semestre 2027, por lo que existe un «empate» entre quienes anticipan un recorte a la Tasa de Referencia y quienes proyectan un alza hacia finales de 2026 o inicios de 2027, al tiempo que proyectan un crecimiento del PIB de México en 1.1% para 2026, poniendo de manifiesto el entorno de cautela antes señalado.

¿Cómo se reflejó la rotación del dinero en el $DXY?

Ante dicho escenario, el Índice del Dólar Americano, US Dollar/USDX-Index-Cash ($DXY), conformado por una cesta de (6) divisas de países considerados desarrollados frente al Dólar Americano, si bien la jornada del viernes 10 de Julio registró un mínimo semanal en 100.60 Unidades, ligeramente por debajo del Exponential Moving Average (EMA) 20 -señalado en color rojo-, previo al cierre de la jornada “rebotó” posicionándose una vez más por arriba de dicho EMA 20 -manteniéndose como el Soporte a considerar- cotizándose en 100.96 Unidades, dejando abierta la posibilidad de superar la Resistencia de las 101.00 Unidades, misma que de ser superada de forma sostenida daría lugar a un objetivo (Target) en 101.30, seguido de 101.60 y 101.80 Unidades, este último el máximo anual -High 52- registrado el pasado 24 de Junio, lo cual desde el punto de vista técnico es factible considerando que el Índice de Fuerza Relativa (RSI) se encuentra en territorio neutral con sesgo al alza como puede advertirse en Daily Chart.

$DXY (US Dollar/USDX-Index-Cash) Daily Chart 1 Year

Fuente: Schwab/thinkorswim® platform

¿Cuál fue la reacción del par de divisas USD/MXN?

Por su parte, el par de divisas compuesto por el Dólar Americano vs; el Peso Mexicano (USD/MXN), si bien a media semana alcanzó un máximo en torno a 17.6450 Pesos por Dólar, posteriormente experimentó una contracción hasta cerrar la jornada del viernes 10 de Julio en 17.4705 Pesos por Dólar en el Mercado Spot, teniendo como Soporte el EMA 20 -señalado en color rojo- y como Resistencia el EMA 100 -señalado en color mostaza- ubicados al momento de redactar el presente en 17.4677 y 17.4945 Pesos por Dólar respectivamente, posicionándose el RSI en territorio neutral con sesgo a la baja,  por lo que no se descarta la posibilidad de que la paridad cambiaria del par de divisas USD/MXN se aproxime al mínimo registrado el 7 de Julio ubicado en 17.3593 Pesos por Dólar, lo cual no significa descartar un “rebote” ante la posibilidad de que el público inversionista internacional busque instrumentos “refugio” como el Dólar Americano si las tensiones en Medio Oriente se exacerban, en cuyo caso la cotización del par de divisas USD/MXN podría aproximarse al 23.6% de retroceso de Fibonacci ubicado en 17.6913 Pesos por Dólar, sin que lo anterior implique que la tendencia primaria hasta ahora a la baja se haya revertido, pues para ello será necesario que la paridad cambiaria USD/MXN supere de forma sostenida 17.7670 Pesos por Dólar que es donde se encuentra el EMA 200 -señalado en color blanco- como consta en Daily Chart.

USD/MXN (US Dollar vs; Mexican Peso Spot) Daily Chart 1 Year

Fuente: Schwab/thinkorswim® platform

Por lo que reiteramos la importancia de establecer las estrategias de cobertura cambiaria/financiera correspondientes para preservar el poder adquisitivo y proteger las ganancias -respectivamente- ante las fluctuaciones del $DXY por ser el Dólar Americano la divisa base de cotización de la mayor parte del comercio mundial y la paridad cambiaria del par de divisas USD/MXN, lo cual es particularmente aplicable para todo aquel relacionado de forma directa o indirecta con el sector importador y/o exportador, conscientes de que una estrategia de cobertura cambiaria/financiera tiene por objeto minimizar el impacto negativo derivado de una contingencia y no así sustituir la actividad preponderante de quien la lleve a cabo, mucho menos su fuente de ingresos.

Conclusión

Como podemos advertir, las condiciones generales del entorno ponen de manifiesto la importancia de permanecer informados para anticipar escenarios probables aun cuando estos tengan pocas posibilidades de ocurrencia, partiendo de la premisa que siempre será mejor contar con una alternativa de solución y no necesitarla que necesitarla y carecer de esta.

Tan importante como lo anterior, será necesario fortalecer la planta productiva nacional dando el acompañamiento necesario a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES) mexicanas en materia de asesoría, consultoría, capacitación y certificación de sus competencias, para que agreguen mayor valor a su oferta exportable, particularmente aquellas que no forman parte de la industria manufacturera como la automotriz, que además de estar en el “ojo del huracán” en el proceso de revisión y eventual renegociación del T-MEC, es oportuno recordar que México, más que productor es maquilador y en algunos casos ensamblador como está ocurriendo en torno a la Inteligencia Artificial (IA) con las exportaciones de equipos de telecomunicaciones, microchips ensamblados y unidades de procesamiento, sin olvidar que cada vez están más automatizadas las plantas productivas de la industria manufacturera, lo cual significa que cada vez se requiere menos personal al interior de las mismas.

Actividades que si bien contribuyen de forma significativa con el PIB nacional, también es cierto que agregan poco valor, por lo que no es correcto pensar que la Inversión Extranjera Directa (IED) es el principal motor de la inversión productiva y consecuente dinamismo económico-comercial de México, puesto que la IED representa por el orden del 10% de la inversión productiva, mientras que la inversión nacional representa el 90%, siendo el sector privado quien aporta el 90% de la misma, lo cual no significa que deban descuidarse las ventajas comparativas construidas durante más de tres décadas al interior de la industria manufacturera, pero si diversificar la planta productiva nacional representada mayoritariamente por las MIPYMES, poniendo particular atención en aquellas pertenecientes a los sectores/industrias de alimentos, bebidas y cosméticos, sobre todo las que cuenten con identidad cultural para que puedan pasar del sector primario al secundario y terciario, de tal forma que en vez de producir -por ejemplo- aguacates en Michoacán o Jalisco para exportarlos a Estados Unidos, se pueda aprovechar la producción nacional de aguacate para transformarla en guacamole y este a su vez exportarlo al mayor número de mercados que sea posible.

Siendo necesario para cumplir dicho propósito poner al alcance de las MIPYMES las fuentes de financiamiento dirigidas a las cadenas productivas y más aún, fomentar el trabajo colaborativo entre las denominadas “empresas ancla” -importadoras y/o exportadoras-, entendidas como aquellas que encabezan una cadena productiva, con sus proveedores locales para replicar el modelo de negocio de Empresa Integradora, de tal forma que las “empresas ancla” destinen un porcentaje de su tesorería a la creación de su propio Cross Broder Factoring Fund y con ello prestar a sus proveedores los servicios de factoraje financiero inverso para que estén en condición de venderles a crédito, al tiempo que reciben en un periodo igual o menor a 72 horas entre el 80% y 90% del valor de las facturas emitidas sin colateral.

Permitiendo de esta forma a las “empresas ancla” habilitar una unidad de negocio alterna para diversificar su fuente de ingresos sin necesidad de distraer su atención de su actividad preponderante, al tiempo que contribuyen con la reactivación del dinamismo económico-comercial de México al facilitar a sus proveedores el vehículo que les permita obtener la liquidez que necesitan para mantener a flote sus operaciones, lo cual es objetivamente posible toda vez que en México al igual que en Estados Unidos, el factoraje financiero no es un servicio que puedan prestar de forma exclusiva las instituciones de crédito y/o auxiliares del crédito, pues en estricto sentido no se trata de una línea de crédito tradicional sino de adelantar el pago de las facturas emitidas por un proveedor determinado mediante la compra de dichas facturas, lo cual para el caso de México está establecido en la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (LGTOC), cuya normativa permite que cualquier entidad comercial o institución financiera pueda celebrar un contrato de factoraje financiero, siempre y cuando se transfieran legalmente los derechos y obligaciones correspondientes entre las partes involucradas entendidas como a) el cliente o comprador, b) el proveedor o vendedor y c) el facilitador del factoraje financiero.

Mientras que, tratándose de Sociedades Mercantiles constituidas en Estados Unidos facultadas para operar como Cross Border Factoring Fund, el T-MEC, en el Capítulos 15. Comercio Transfronterizo de Servicios, establece la prestación de servicios entre los (3) países miembros, garantizando un trato no discriminatorio, por lo que prohíbe barreras arbitrarias y exige que los proveedores locales y extranjeros reciban el mismo trato, utilizando para tal efecto un enfoque denominado lista negativa, lo que significa que todos los sectores de servicios están cubiertos a menos que se indique lo contrario, al tiempo que el Capítulo 17. Servicios Financieros, permite la prestación transfronteriza de servicios financieros entre los (3) países miembros sin exigir que las instituciones se establezcan físicamente en el país destino, garantizando el trato no discriminatorio a proveedores.

Lo que posiciona al factoraje financiero como parte del universo de las fuentes de financiamiento alternativas, destacando entre ellas el Crowdlending e Investment Clubs, reservándose el derecho estos últimos de escalar su modelo de negocio para prestar a sus miembros y sus respectivas cadenas productivas el servicio de factoraje financiero inverso al ampliar su Objeto Social agregando a las funciones de Investment Club las correspondientes a un Cross Border Factoring Fund, mediante el cual pueden seguir administrando el riesgo derivado de los deslizamientos cambiarios asociados a las líneas de factoraje financiero inverso proporcionadas a los proveedores que formen parte de las cadenas productivas de las “empresas ancla” con necesidad de liquidez en Pesos Mexicanos para hacer frente a sus gastos operativos.

Poniendo de manifiesto la importancia del trabajo colaborativo entre pares para aprovechar las ventajas comparativas derivadas de los Acuerdos/Tratados Comerciales de los que forma parte México, empezando con el T-MEC, el cual no obstante ha entrado en proceso de revisión anual durante los próximos diez años, contempla 34 Capítulos, la mayoría de los cuales no están siendo objeto de revisión, por lo que podemos inferir que durante la vigencia del T-MEC seguirán operando como hasta ahora, seguido del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT) que vincula 12 economías de América, Asia, Oceanía, además del Reino Unido, así como el Acuerdo Global Modernizado (AGM) entre México y la UE y el Acuerdo Comercial Interino (ACI) que permite la aplicación anticipada de las disposiciones comerciales del AGM aprobado por el Parlamento Europeo la semana recién concluida, el cual elimina aranceles a cientos de productos, protegiendo denominaciones de origen, abriendo la oportunidad para llevar a cabo compras públicas, al tiempo que se materializan los acuerdos recién celebrados entre México y Suiza en la Ciudad de México con el objetivo de fortalecer los vínculos económico-comerciales entre ambos países.

Sin olvidar la posibilidad de reactivar la Alianza del Pacífico conformada por Chile, Colombia, México y Perú, luego de que la presidenta electa de este último, Keiko Fujimori, manifestara su intención de restablecer relaciones diplomáticas con México deterioradas en el pasado reciente, intención que ha sido recibida con beneplácito por la mandataria mexicana, Claudia Sheibaum.

Por lo que será necesario dar a cada Acuerdo/Tratado Comercial la atención correspondiente en función del potencial que cada uno de estos representa para el dinamismo económico-comercial de México, tal y como refiere la Ley de Pareto también conocida como “Regla 20/80” que establece que se debe concentrar el 20% de los esfuerzos en aquellas actividades que generan el 80% de los resultados.

 

Piña en almíbar: cuando una lata revela una guerra de precios

Dos empresas mexicanas, Productos Santa Mónica y Sabormex, notaron que algo no cuadraba en el mercado de la piña en almíbar. Las latas que llegaban de Tailandia, Filipinas e Indonesia se vendían a precios que ninguna fábrica nacional podía igualar sin perder dinero. El 31 de julio de 2024 pidieron a la Secretaría de Economía investigar si existían prácticas desleales de comercio detrás de esos precios. Casi dos años después, la respuesta llegó, y confirmó lo que sospechaban: sí había dumping, y sí estaba dañando a la industria mexicana.

¿Qué fue exactamente lo que se investigó?

La Secretaría abrió formalmente la investigación el 20 de diciembre de 2024, y fijó como periodo a revisar el comprendido entre abril de 2023 y marzo de 2024, además de analizar el comportamiento de la industria nacional desde abril de 2021. El objetivo era simple de entender aunque técnico de comprobar: determinar si las piñas en almíbar de esos tres países estaban entrando a México más baratas de lo que costaba producirlas en su propio mercado, y si ese precio artificialmente bajo estaba lastimando a los productores mexicanos.

La respuesta fue contundente. La autoridad encontró que las importaciones investigadas crecieron alrededor de 50% en volumen durante el periodo analizado, y llegaron a representar hasta 96.4% de todas las importaciones de piña en almíbar que entraron al país. Esa avalancha de producto barato empujó los precios internos hacia abajo, redujo ventas y producción nacional, y golpeó las utilidades de las empresas mexicanas, generando lo que la ley llama daño material.

¿Y por qué no se descartó simplemente que México no produjera suficiente?

Uno de los argumentos que suelen usar los países exportadores es que el mercado local no puede abastecer la demanda, y por eso «necesita» las importaciones. La autoridad revisó ese argumento y lo rechazó: encontró que la industria mexicana sí cuenta con capacidad instalada suficiente para atender el mercado, con un 31.7% de utilización, con disponibilidad suficiente aún para seguir atendiendo la demanda del mercado y que el problema nunca fue de abasto, sino de competencia desleal.

¿Cómo quedaron las cuotas y qué significan?

La resolución final estableció cuotas compensatorias definitivas de 0.93 dólares por kilogramo para Tailandia, 0.94 dólares para Filipinas, y para Indonesia una cuota diferenciada según la empresa exportadora. En términos prácticos, esto encarece de forma considerable el producto asiático que entra por la fracción arancelaria correspondiente a la piña en almíbar, y busca nivelar la cancha para que la piña mexicana pueda competir en condiciones justas.

¿Qué gana realmente la industria nacional con esto?

Aquí es donde la resolución deja de ser solo un tema legal y se convierte en una historia económica con nombre y apellido: Veracruz. Ese estado produce la gran mayoría de la piña fresca del país, seguido de Oaxaca, y es justamente ahí donde se sentirá primero el efecto de la medida. Con importaciones más caras, se espera que la producción nacional recupere terreno, que las plantas trabajen a mayor capacidad, y que eso se traduzca en más demanda de piña fresca para los agricultores mexicanos que durante años compitieron contra producto procesado subvaluado.

¿Esto cierra la puerta al producto asiático por completo?

No. La autoridad fue clara en que el objetivo no es cerrar el mercado, sino corregir una distorsión. De hecho, se reconoció que otros catorce países también participan en las importaciones de piña en almíbar hacia México, y esos flujos no están sujetos a esta medida. Lo que se corrige aquí es un comportamiento específico de precios de tres orígenes concretos, no el comercio de piña en almíbar como tal.

¿Qué revela este caso sobre el comercio exterior mexicano?

Más allá de la piña, este caso es un buen recordatorio de cómo funciona realmente la defensa comercial: no se trata de proteccionismo automático, sino de un mecanismo que exige pruebas, tiempos, análisis de daño y, sobre todo, que alguien, en este caso dos empresas mexicanas concretas, esté dispuesto a iniciar el proceso. También deja ver algo importante para cualquier empresa que compite contra importaciones: cuando los precios de la competencia parecen imposibles de igualar, muchas veces no es por eficiencia, sino por dumping, y existen herramientas legales para corregirlo.

Referencias

Secretaría de Economía. (2026). Resolución final del procedimiento administrativo de investigación antidumping sobre las importaciones de piña en almíbar originarias del Reino de Tailandia, la República de Filipinas y la República de Indonesia, independientemente del país de procedencia. Diario Oficial de la Federación. https://sidof.segob.gob.mx/notas/5791119

Del papeleo a los datos vivos: lo que viene después del OEA

Durante años, certificarse como Operador Económico Autorizado (OEA) fue, para muchas empresas, sinónimo de haber llegado y haber cumplido con el cliente. Una carpeta bien armada, una auditoría superada, un sello que abría puertas en la aduana. Pero mientras esa carpeta seguía guardada en un archivero, la operación real de la empresa seguía moviéndose todos los días: cambiaba de transportista, ajustaba rutas, enfrentaba nuevos riesgos. El papel decía una cosa; la cadena de suministro, otra muy distinta. Esa distancia entre lo que se certifica y lo que realmente ocurre es justamente lo que el nuevo modelo aduanero europeo busca cerrar, y por eso vale la pena entenderlo antes de que llegue también a nuestra región.

¿Qué es el OEA?

El Operador Económico Autorizado es una figura creada por la Organización Mundial de Aduanas que en México administra el SAT a través de su Esquema de Certificación de Empresas. Está dirigida a importadores, exportadores, empresas con programa IMMEX, transportistas y agentes aduanales, y reconoce a quienes adoptan estándares mínimos de seguridad en su cadena de suministro. A cambio, ofrece beneficios como prioridad en el despacho de mercancías, carriles exclusivos y mayor plazo de estancia para mercancía bajo IMMEX (Servicio de Administración Tributaria, S.f.).

Para obtenerla, la empresa pasa por una auditoría en la que el SAT verifica que sus controles de seguridad realmente se apliquen. Una vez otorgada, se mantiene con avisos periódicos, pero funciona, en esencia, como una fotografía: certifica que en ese momento la empresa cumplió, sin decir nada sobre lo que ocurre entre una revisión y la siguiente.

¿Qué es el modelo Trust & Check?

El Trust & Check Trader es la evolución de ese esquema, propuesta por la Unión Europea desde 2023. En lugar de depender de expedientes y visitas ocasionales, este modelo conecta a las empresas digitalmente con la autoridad aduanera, de forma que los datos de la cadena logística puedan verificarse en tiempo real. Ya no se trata de mostrar que se cumplió alguna vez, sino de demostrar que se sigue cumpliendo todos los días, con información viva y disponible en el momento en que se necesite (Pwc, s.f.).

¿En qué se diferencian realmente?

El Operador Autorizado Económico certifica un momento; el Trust & Check certifica una condición permanente. Uno se apoya en carpetas y auditorías periódicas; el otro, en plataformas conectadas y monitoreo continuo. Y ahí está el cambio más importante: la certificación deja de ser un trámite que se resuelve una vez, y se convierte en una capacidad que la empresa debe sostener todos los días, como cualquier otra parte de su operación.

¿Qué cambia económicamente para las empresas?

Este cambio traslada la responsabilidad de cumplir hacia una exigencia mucho más constante. Ya no basta con pasar la auditoría bianual; hay que tener la infraestructura para compartir información confiable en cualquier momento. Esto implica invertir en tecnología, en la operabilidad entre varios sistemas y en ciberseguridad, algo que antes no formaba parte central del negocio logístico y que ahora se vuelve tan importante como la operación misma. Las empresas que no den ese salto corren el riesgo de quedar fuera de las cadenas de suministro más exigentes, sin importar qué tan buena sea su operación día a día (Pwc, S.f.).

Dentro de esta transformación, el agente de carga adquiere un papel mucho más estratégico. Antes coordinaba movimientos físicos de mercancía; ahora se convierte en quien integra y garantiza que la información fluya correctamente entre todos los actores de la cadena. Si esa información no es confiable o no llega a tiempo, toda la cadena se retrasa, sin importar qué tan eficientes sean los demás participantes.

¿Qué implica esto para México?

México tiene una posición privilegiada: experiencia consolidada en programas de operador confiable y una ubicación estratégica dentro de las cadenas de suministro de Norteamérica. Pero esa ventaja no es garantía de nada si el país se limita a mantener el modelo actual. El verdadero reto no es conservar el OEA como sello de prestigio, sino transformarlo en una herramienta que use realmente toda la cadena logística, y no solo un grupo reducido de empresas grandes con capacidad de inversión tecnológica.

Si esa transición se queda solo entre las empresas más grandes, se corre el riesgo de que el resto del ecosistema, transportistas, agentes de carga, empresas medianas, quede rezagado, no por falta de cumplimiento, sino por falta de infraestructura digital. El futuro del comercio internacional ya no dependerá únicamente de quién tenga la mejor aduana, sino de quién sea capaz de compartir datos confiables y en tiempo real con todos sus socios comerciales. El reloj ya está corriendo, y para México el momento de empezar a prepararse es ahora, no cuando la exigencia llegue de golpe.

Referencias:

Servicio de Administración Tributaria. (S.f.). Registro en el Esquema de Certificación de Empresas, Modalidad Operador Económico Autorizado. https://www.sat.gob.mx/portal/public/tramites/esquema-modalidad-oea

Pwc. (S.f.). Autorización T&C frente a certificación AEO: ¿cuáles son las principales diferencias? https://www.pwc.com/gx/en/services/tax/international-tax-services/eu-customs-reform/trust-and-check-trader.html

México–Estados Unidos y la suspensión del comercio de ganado por el gusano barrenador

A mediados de 2024, en zonas ganaderas del sur de México, autoridades sanitarias comenzaron a reforzar la vigilancia por la posible reaparición del gusano barrenador del ganado, una plaga que parecía controlada desde hace décadas en gran parte de Norteamérica. El gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS), cuyo nombre científico es Cochliomyia hominivorax, es una especie parasitaria de larva de mosca que puede afectar tanto a animales como a seres humanos. Las larvas se alimentan de los tejidos vivos de animales de sangre caliente y, al penetrar en heridas o aberturas naturales del cuerpo, provocan miasis, una infestación que puede ocasionar lesiones graves, pérdida de peso, infecciones secundarias e incluso la muerte del animal si no recibe tratamiento oportuno (Texas Department of State Health Services, s.f.).

El 8 de junio del presente año se emitió una notificación sanitaria que posteriormente derivó en la suspensión del intercambio de ganado entre México y Estados Unidos, tras la confirmación de la presencia del gusano barrenador en un bovino del condado de Zavala, Texas (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, 2026); esta suspensión no solo afecta a miles de productores en ambos países, sino también a toda la cadena de suministro que depende de este sector y finalmente, a los consumidores.

México y Estados Unidos operan uno de los sistemas agrocomerciales más integrados del mundo. Durante el ciclo ganadero 2023-2024, México exportó 1,323,565 cabezas de ganado bovino hacia Estados Unidos, principalmente becerros destinados a engorda, así como animales para reproducción y sacrificio, consolidando al mercado estadounidense como el principal destino de la producción pecuaria mexicana. Sin embargo, en el ciclo 2024-2025, las exportaciones se redujeron a 538,669 cabezas (Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, s.f.) debido, entre otros factores, a la suspensión temporal de los envíos derivada de la emergencia sanitaria por el gusano barrenador.

¿Qué implicaciones tiene esta suspensión para el comercio exterior pecuario?

Estados Unidos constituye el principal mercado para las exportaciones mexicanas de ganado en pie. El sector pecuario de ambos países opera bajo un esquema de complementariedad productiva: México abastece principalmente becerros para engorda, mientras que Estados Unidos concentra buena parte de los procesos de finalización, sacrificio y distribución comercial. Esta integración ha permitido la consolidación de una de las cadenas ganaderas más dinámicas de Norteamérica.

La suspensión temporal del comercio genera impactos inmediatos sobre la logística y los costos de producción. El ganado que no puede cruzar la frontera debe permanecer por más tiempo en corrales y unidades productivas, lo que incrementa los gastos de alimentación, manejo sanitario y atención veterinaria. Asimismo, los retrasos pueden alterar los pesos óptimos de comercialización, reduciendo la rentabilidad de los productores y afectando la competitividad del sector exportador mexicano.

Desde una perspectiva económica, la interrupción del flujo comercial también provoca distorsiones en los mercados regionales. Mientras que en Estados Unidos la menor disponibilidad de ganado mexicano puede presionar al alza los precios de algunos productos cárnicos, en México el incremento temporal de la oferta interna puede generar una disminución en los precios pagados a los productores. Este comportamiento evidencia el alto grado de interdependencia que caracteriza a la relación pecuario comercial entre ambos países.

¿Cómo impacta esta situación en la competitividad del sector exportador?

En el comercio internacional moderno, la competitividad no depende únicamente de los costos de producción, sino también de la capacidad para cumplir con estándares sanitarios y fitosanitarios cada vez más rigurosos. La suspensión temporal obliga a fortalecer los sistemas de trazabilidad, certificación e inspección zoosanitaria coordinados entre el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) y el Animal and Plant Health Inspection Service (APHIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

Si bien estas medidas representan costos adicionales para los productores y exportadores, también constituyen un elemento indispensable para preservar la confianza de los socios comerciales y garantizar el acceso continuo al mercado estadounidense. El Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la Organización Mundial del Comercio reconoce precisamente la facultad de los países para establecer restricciones temporales cuando existan riesgos para la salud animal, siempre que dichas medidas se sustenten en evidencia científica y sean proporcionales al riesgo identificado.

La cooperación bilateral como estrategia para proteger el comercio regional

A pesar de las restricciones temporales, la respuesta a la emergencia sanitaria ha puesto de manifiesto la estrecha cooperación institucional entre México y Estados Unidos. Ambos gobiernos han fortalecido los mecanismos conjuntos de vigilancia epidemiológica, inspección fronteriza y control zoosanitario con el objetivo de contener la propagación del gusano barrenador y minimizar las afectaciones al comercio agropecuario (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, 2026).

Como parte de estos esfuerzos, recientemente se anunció una inversión conjunta de 61 millones de dólares para la construcción y modernización de una planta destinada a producir aproximadamente 100 millones de moscas estériles por semana. Esta estrategia, conocida como Técnica del Insecto Estéril, consiste en liberar machos esterilizados que, al aparearse con hembras silvestres, interrumpen el ciclo reproductivo del insecto y reducen progresivamente la población de la plaga en las zonas afectadas (France 24, 2026).

Desde una perspectiva de comercio exterior, esta inversión representa una medida estratégica para proteger una cadena productiva que moviliza anualmente miles de millones de dólares y que depende de la confianza mutua en los sistemas sanitarios de ambos países. La cooperación binacional no solo busca erradicar la plaga, sino también preservar la estabilidad de los flujos comerciales y la competitividad del sector pecuario norteamericano.

Conclusión

La crisis provocada por el gusano barrenador demuestra que la sanidad animal y el comercio exterior forman parte de una misma ecuación económica. La integración pecuaria entre México y Estados Unidos ha permitido construir una cadena de suministro altamente eficiente, pero también particularmente sensible a los riesgos zoosanitarios.

No obstante, la respuesta conjunta de ambos gobiernos, reflejada en inversiones compartidas, mecanismos de vigilancia coordinados y estrategias innovadoras como la producción masiva de moscas estériles, evidencia que la cooperación bilateral continúa siendo un elemento fundamental para preservar la estabilidad del comercio agroalimentario y fortalecer la competitividad regional en América del Norte.

Referencias:

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2026). Acuerdan México y Estados Unidos suspender intercambio de animales vivos como medida precautoria por gusano barrenador del ganado. Gobierno de México. https://www.gob.mx/agricultura/prensa/acuerdan-mexico-y-estados-unidos-suspender-intercambio-de-animales-vivos-como-medida-precautoria-por-gusano-barrenador-del-ganado

France 24. (2026). México y EEUU inauguran una planta de moscas contra el gusano barrenador. https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20260629-m%C3%A9xico-y-eeuu-inauguran-una-planta-de-moscas-contra-el-gusano-barrenador

Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. (S.f.). Informe Semanal de Exportación de Ganado Bovino a los Estados Unidos de América. https://dj.senasica.gob.mx/SIAS/Statistics/Inspeccion/InformeExpSemGanBovEUA

Mover carga ya no es suficiente

«El comercio exterior mexicano enfrenta una transición de modelo»

Porque el cliente actual ya no enfrenta únicamente problemas logísticos. Enfrenta incertidumbre regulatoria, presión sobre costos, cambios geopolíticos, reconfiguración de cadenas de suministro y necesidad de adaptación constante. En ese contexto, ejecutar operaciones deja de ser suficiente.

Hoy, un cliente ya no necesita únicamente quien coordine una operación aduanera o mueva mercancía de un punto a otro. Necesita actores capaces de anticipar cambios regulatorios, integrar soluciones logísticas, interpretar riesgos geopolíticos y ayudarle a tomar decisiones en entornos de alta incertidumbre.

La diferencia parece sutil, pero cambia completamente el modelo. Un prestador de servicios compite principalmente por operación y precio. Un asesor estratégico compite por capacidad de integración, criterio y generación de valor.

Y hacia allá parece moverse el mercado. De acuerdo con la Secretaría de Economía, México alcanzó cifras históricas de exportación en los últimos años, impulsadas por fenómenos como el nearshoring y la reconfiguración global de cadenas de suministro. Sin embargo, el crecimiento de la oportunidad no necesariamente implica que todas las estructuras del ecosistema estén preparadas para responder con la misma velocidad.

Algo que resulta particularmente llamativo al observar el ecosistema de comercio exterior en México es que gran parte del sector sigue operando bajo una lógica diseñada para un entorno que ya cambió. Mientras las cadenas globales evolucionan hacia modelos más flexibles, especializados e integrados, buena parte de las estructuras locales continúan dependiendo de esquemas fragmentados, exceso de intermediación y dinámicas construidas más desde la operación cotidiana que desde el diseño estratégico.

El problema no es menor. Porque el comercio exterior contemporáneo ya no compite únicamente en capacidad operativa. Compite en velocidad de adaptación, integración de soluciones y capacidad para reorganizar valor dentro de cadenas cada vez más complejas e inciertas.

Y ahí empiezan a hacerse visibles ciertas tensiones del modelo actual.

Una de las reflexiones más interesantes que surgieron recientemente en el Congreso de Amacarga fue precisamente esa transición: el sector ya no puede limitarse a operar como un simple prestador de servicios.

Desde fuera del sector, resulta incluso contraintuitivo observar cuánto conocimiento técnico sigue encapsulado en estructuras rígidas o relaciones tradicionales que dependen más de la experiencia acumulada que de modelos realmente adaptables. Durante años, eso funcionó. Pero el entorno internacional ya opera bajo otra lógica.

Hoy, gran parte del valor en comercio exterior se está desplazando hacia actores capaces de coordinar información, integrar soluciones y conectar necesidades de manera mucho más ágil. La ventaja no está únicamente en ejecutar procesos, sino en entender cómo reorganizar capacidades dentro de cadenas globales que cambian constantemente.

Sin embargo, buena parte del ecosistema sigue estructurado alrededor de modelos donde la fragmentación genera más intermediación que integración.

Demasiadas capas.
Demasiados procesos aislados.
Demasiada dependencia operativa.
Y muy poco rediseño estructural.

México atraviesa una oportunidad histórica de integración internacional, pero gran parte de la conversación sigue concentrándose en infraestructura o ventajas logísticas. Mucho menos se habla de la necesidad de rediseñar modelos operativos y profesionales capaces de responder a un entorno internacional más complejo y exigente.

Porque atraer inversión no garantiza automáticamente competitividad sistémica.

El verdadero reto comienza después: capacidad de integración, velocidad de respuesta y estructuras suficientemente adaptables para sostener cadenas globales cada vez más dinámicas.

Porque en un entorno donde la incertidumbre se volvió permanente, el cliente ya no compra únicamente capacidad operativa. Compra capacidad de adaptación.

Y probablemente ahí se encuentre una de las mayores oportunidades de evolución para el comercio exterior mexicano.

Artículo publicado en Revista ANIERM Segunda Edición por la Mtra. Maribel Núñez Mora F.

Fundadora de El Poder del Riesgo
Directora General de Punto Cero Consultores

La nueva ecuación del talento logístico: estrategias para combatir la escasez de operadores

La industria logística en México es, sin duda, uno de los pilares más importantes de la economía nacional, aunque muchas veces pase desapercibida. Este gigante invisible no solo sostiene el comercio interno, sino que también juega un papel clave en el comercio exterior, movilizando el 64% de las exportaciones y el 51% de las importaciones a través del autotransporte de carga. Además, aporta alrededor del 3.3% del Producto Interno Bruto (PIB). Y más de 167,000 trabajadores ocupados tan solo en autotransporte general. Sin embargo, detrás de estos datos se esconde un desafío, escasez de talento logístico, particularmente de operadores de carga.

Actualmente, México enfrenta un déficit de más de 80,000 operadores, para cubrir la demanda del autotransporte. Esta situación se agrava por factores estructurales como la alta rotación laboral, que alcanza niveles de hasta el 120% anual y la falta de talento más joven, ya que la edad promedio de los operadores es de 54 años. A esto se suma el crecimiento acelerado del comercio electrónico, que en 2024 aumentó un 24.6%, incrementando la demanda de servicios logísticos y de operadores de última milla.

Otro aspecto relevante es la brecha de género. Solo el 11.4% de los puestos en el sector del transporte de carga son ocupados por mujeres. Esta desigualdad no solo representa un problema social, sino también una oportunidad desaprovechada para ampliar la base de talento en un sector que lo necesita urgentemente.

Sin embargo, el problema dentro de esta escasez no es únicamente de cantidad, sino también de calidad en la gestión del talento. La industria ha construido su operación sobre una base frágil, donde los puestos clave para la ejecución diaria, como operadores, personal de almacén y administrativos, reciben salarios apenas competitivos. Generando desmotivación, baja lealtad organizacional y altos costos derivados de la constante capacitación de nuevo personal. En contraste, existen roles estratégicos con sueldos elevados que no siempre están respaldados por indicadores claros de desempeño, lo que refleja una desalineación en la estructura organizacional.

Frente a este desafío es importante adoptar otro enfoque, una nueva ecuación, que combine datos, inclusión e inversión estratégica en las personas. Un elemento clave en esta transformación es la digitalización de los procesos de recursos humanos. En países como Brasil y Colombia, la implementación de plataformas digitales para la gestión de personal y nómina ha demostrado resultados concretos. En Brasil, por ejemplo, las empresas que adoptaron estas tecnologías lograron reducir la rotación de operadores en un 25% en un periodo de 18 meses. En Colombia, la estandarización de procesos administrativos mediante software especializado permitió disminuir los errores y reclamaciones del personal en un 45%.

En contraste, en México, el 85% de las pequeñas y medianas empresas logísticas aún gestionan sus recursos humanos de manera manual. Esta situación representa una enorme oportunidad de mejora, ya que la automatización no solo optimiza procesos, sino que también mejora la experiencia del empleado, incrementando su satisfacción y permanencia en la empresa.

Invertir en la experiencia del operador se convierte en un factor diferenciador clave. Las empresas que lo entienden no solo logran reducir la rotación, sino que también se posicionan como líderes en el mercado. Ofrecer mejores condiciones laborales, oportunidades de desarrollo, herramientas tecnológicas y entornos de trabajo más inclusivos ya no es opcional, sino necesario para la sostenibilidad del sector. En este sentido, el futuro de la logística en México dependerá en gran medida de la capacidad de las empresas para adaptarse a esta realidad, entendiendo que la escasez de operadores no es un problema aislado, sino el resultado de años de desatención al talento operativo. Resolverlo implica poner a las personas en el centro de la operación y construir una industria más resiliente, eficiente y preparada para los desafíos del futuro.

Referencias:

Worky. (2026). La nueva ecuación del talento logístico: estrategias para combatir la escasez de operadores. [Presentación en congreso]. Expo Summit Logística 2026.

¿Cómo el transporte terrestre se está digitalizando en México y empleando la inteligencia artificial?

La logística y el transporte terrestre en México atraviesa un momento decisivo. En un entorno donde aproximadamente 8 de cada 10 productos consumidos en el país se mueven por el sector logístico y donde el 72% de la economía depende del comercio exterior, la eficiencia operativa ya no es una opción, sino una necesidad estratégica. Sin embargo, el sector enfrenta desafíos significativos, como incrementos en los costos de combustible (16.7%), aumento en las primas de seguros (entre 15% y 20%) y un alarmante número de 5,200 robos al autotransporte registrados entre enero y octubre de 2025.

Ante este panorama, las empresas de transporte terrestre se ven obligadas a replantear sus operaciones, apoyándose cada vez más en la digitalización y el uso de inteligencia artificial. Los retos más frecuentes dentro de este sector incluyen altos costos en combustible, gastos excesivos en reparaciones, costos derivados del reemplazo de activos y procesos administrativos complejos. Estos factores no solo afectan la rentabilidad, sino que también limitan la capacidad de crecimiento y competitividad de las organizaciones.

En este contexto, la tecnología emerge como un pilar fundamental para enfrentar estos retos. Soluciones como la telemática, la digitalización de procesos y el uso de datos en tiempo real permiten a las empresas tener una mayor visibilidad de sus operaciones, implementar programas de entrenamiento para operadores, generar reportes de rendimiento, administrar costos operativos, gestionar el mantenimiento y optimizar el uso de activos mediante inteligencia artificial.

Puntos clave para elevar la eficiencia de la flota

Uno de los principales enfoques para mejorar la eficiencia es el control del consumo de combustible y la reducción del ralentí improductivo, es decir, el tiempo en el que los vehículos permanecen encendidos sin estar en movimiento o sin realizar una actividad que genere valor. A través del análisis de métricas como hábitos de conducción, patrones de uso de unidades y consumo energético, las empresas pueden identificar áreas de mejora y generar ahorros significativos. Los resultados incluyen una reducción en gastos de combustible, mayor control sobre posibles fraudes y una mejora en la sustentabilidad mediante la disminución de emisiones.

Otro aspecto clave es la optimización de la productividad y utilización de la flota. La gestión eficiente de activos permite incrementar el porcentaje de uso de las unidades, reducir tiempos muertos y mejorar la planeación de rutas. Asimismo, la implementación de programas de mantenimiento preventivo evita costos inesperados y prolonga la vida útil de los vehículos. Los resultados se pueden traducir en incrementos notables en productividad, reducciones en costos de mantenimiento y mejoras en tiempos de entrega.

La inteligencia artificial juega un papel transformador en este proceso. Su aplicación abarca desde la detección de riesgos en cabina hasta la automatización de tareas administrativas como la gestión de documentos, facturación y seguimiento de órdenes de mantenimiento. Además, permite una comunicación más eficiente entre operadores y equipos administrativos, así como una respuesta más rápida ante incidentes.

Un elemento importante que destacar es la consolidación de plataformas tecnológicas que integran múltiples funciones en un solo sistema. Esto no solo simplifica la operación, sino que también reduce la dependencia de múltiples proveedores y mejora la eficiencia general. La posibilidad de contar con información centralizada sobre operaciones, mantenimiento, cumplimiento y seguridad representa una ventaja competitiva clave en un mercado cada vez más exigente.

En conclusión, el transporte terrestre en México está evolucionando hacia un modelo más digital e inteligente. Las empresas que adopten tecnologías avanzadas, optimicen sus procesos y utilicen los datos como base para la toma de decisiones estarán mejor posicionadas para enfrentar los desafíos del futuro. En un entorno donde cada kilómetro recorrido y cada litro de combustible cuentan, la eficiencia operativa se convierte en el principal diferenciador competitivo.

Construir empresas que cruzan fronteras

En la actualidad, expandirse a nuevos mercados es más complejo que antes. Las empresas se enfrentan a mayores costos, más competencia, un tipo de cambio más variable y una creciente presión por cumplir con temas de sostenibilidad. A esto se suman regulaciones más estrictas, mayores restricciones aduaneras y un entorno con más riesgos. Esto implica que la internacionalización ya no puede ser vista como un paso natural del crecimiento, sino como una decisión estratégica que debe evaluarse cuidadosamente. No todas las empresas están listas para expandirse, y hacerlo en el momento incorrecto puede comprometer su estabilidad.

En este sentido, la toma de decisión sobre cuándo expandirse es crucial. El crecimiento empresarial puede analizarse en distintas etapas, sobrevivir, perdurar y trascender. En las primeras fases, el enfoque debe estar en consolidar el modelo de negocio, asegurar la rentabilidad y fortalecer la operación interna. Expandirse sin haber logrado estabilidad puede generar más problemas que beneficios. Por el contrario, una empresa que ha alcanzado madurez organizacional tiene mayores probabilidades de éxito en mercados internacionales.

Otro elemento fundamental es la planeación y la flexibilidad. La expansión internacional requiere una estrategia clara, pero también la capacidad de adaptarse a entornos cambiantes. Sin embargo, no existe una fórmula única que garantice el éxito, ya que cada mercado tiene características propias en términos culturales, legales y económicos. Por ello, las empresas deben diseñar planes estructurados, pero con la apertura suficiente para ajustarlos conforme se enfrentan a la realidad del mercado.

La gestión de riesgos también es un pilar esencial en la parte del crecimiento. Expandirse implica enfrentar incertidumbre, por lo que es necesario identificar, analizar y evaluar los riesgos de manera constante. Sin embargo, más allá de evitar riesgos, el enfoque debe centrarse en gestionarlos de forma inteligente. Esto incluye reconocer oportunidades, actuar con paciencia y tomar decisiones informadas. Una empresa que entiende sus riesgos está mejor preparada para capitalizar oportunidades sin comprometer su estabilidad.

Además, la expansión no depende únicamente de procesos o estrategias, sino de las personas que forman parte de la organización. La cultura empresarial y el liderazgo juegan un papel determinante en este proceso. Un equipo alineado, con valores claros y una visión compartida, puede adaptarse mejor a los cambios y enfrentar los desafíos del crecimiento. El liderazgo, por su parte, debe ser capaz de guiar, inspirar y tomar decisiones difíciles en momentos de incertidumbre.

La expansión también exige claridad en la forma de trabajar y tomar decisiones. Mantener enfoque, orden y consistencia en la ejecución diaria es clave para sostener el crecimiento. Más allá de grandes estrategias, son las acciones constantes y bien alineadas las que permiten avanzar de forma sólida y enfrentar mejor los retos del entorno.

Asimismo, es importante respetar el proceso de crecimiento y evitar decisiones apresuradas. En el intento por crecer rápido, algunas empresas reducen costos sin una estrategia clara, lo que puede afectar la calidad, la operación y la reputación. Crecer de manera sostenible implica invertir con visión, tomar decisiones bien pensadas y entender que los resultados se construyen con el tiempo.

Además, la capacidad de construir alianzas estratégicas y desarrollar redes de colaboración también puede marcar una diferencia importante en los procesos de internacionalización. Establecer relaciones con proveedores, socios comerciales, distribuidores o actores locales facilita la entrada a nuevos mercados y permite comprender mejor su dinámica. Estas alianzas pueden reducir barreras, compartir riesgos y fortalecer la capacidad de adaptación en entornos cada vez más competitivos y cambiantes.

En conclusión, construir una empresa que cruza fronteras requiere una combinación de estrategia, paciencia, gestión de riesgos y liderazgo. No se trata únicamente de expandirse, sino de hacerlo de manera consciente y preparada. Las organizaciones que logran este equilibrio son las que no solo sobreviven en el entorno global, sino que perduran y eventualmente trascienden, dejando una huella significativa en los mercados donde operan.

Logística estratégica: eficiencia y servicio en un entorno de alta presión

En el contexto actual del comercio global, la logística ha dejado de ser una función operativa para convertirse en un elemento estratégico clave dentro de las organizaciones. Las empresas enfrentan un entorno cada vez más complejo, debido a factores externos como la revisión del T-MEC, la inseguridad, la infraestructura carretera y bloqueos, los cambios en el tipo de cambio, modificaciones en la Ley Aduanera y la incertidumbre en materia arancelaria. Ante este panorama, la logística estratégica se convierte en un diferenciador competitivo, siendo un factor que impacta directamente tanto en la eficiencia operativa como en el nivel de servicio al cliente.

Uno de los principales retos para las empresas hoy es manejar la incertidumbre. Situaciones como bloqueos en carreteras o cambios regulatorios obligan a ajustar constantemente la logística. Por eso, en las importaciones es importante planear con anticipación, considerar más tiempo para las entregas y asegurar una correcta clasificación arancelaria para evitar retrasos, costos extra o problemas legales. Al final, una buena planeación es clave para reducir riesgos y aprovechar mejor los recursos.

Otro elemento importante dentro de la logística estratégica es la gestión de inventarios. Tradicionalmente, muchas empresas han operado bajo el modelo Just in Time, buscando minimizar costos mediante inventarios reducidos. Sin embargo, el entorno actual ha impulsado una transición hacia esquemas híbridos o incluso hacia el Just in Case, donde se prioriza la disponibilidad del producto ante posibles disrupciones. Esto implica la implementación de inventarios con mayor visibilidad de punta a punta, así como el uso de stocks de seguridad dinámicos que se ajusten a la demanda y a las condiciones del mercado.

En este contexto, las empresas deben encontrar un balance entre el costo de oportunidad y el costo de mantener inventario. No se trata únicamente de reducir inventarios, sino de gestionarlos estratégicamente, considerando la profundidad y amplitud del portafolio de productos. La diferenciación entre productos genéricos y aquellos que pueden personalizarse en sitio también permite optimizar la operación, reduciendo costos y mejorando la flexibilidad.

El servicio al cliente es otro punto clave para mejorar los costos logísticos. Cuando se trabaja con un enfoque en el cliente, se evitan errores, devoluciones, ventas perdidas y gastos extra después de la venta. Por eso, es muy importante que el equipo comercial y la cadena de suministro estén alineados. Una buena coordinación permite anticiparse a la demanda, ajustar la operación y asegurar un buen nivel de servicio de forma constante.

La flexibilidad operativa es clave para las empresas hoy. Necesitan poder adaptarse a cambios como picos de demanda, promociones o eventos especiales sin tener que asumir costos fijos muy altos. Para lograrlo, es importante contar con modelos que se puedan ajustar fácilmente, como apoyarse en terceros o sumar capacidad solo cuando se necesita.

La flexibilidad operativa es clave para las empresas hoy. Necesitan poder adaptarse a cambios como picos de demanda, promociones o eventos especiales sin tener que asumir costos fijos muy altos. Para lograrlo, es importante contar con modelos que se puedan ajustar fácilmente, como apoyarse en terceros o sumar capacidad solo cuando se necesita.

Además, la tecnología y el análisis de datos se han convertido en aliados fundamentales dentro de la logística estratégica. Herramientas como plataformas de monitoreo en tiempo real, sistemas de gestión de transporte y modelos predictivos permiten detectar riesgos con anticipación y responder de forma más eficiente a posibles interrupciones. Contar con información precisa y oportuna facilita una mejor toma de decisiones, incrementa la visibilidad de la operación y permite reaccionar con mayor rapidez ante cambios inesperados en el entorno.

En conclusión, la logística estratégica en un entorno de alta presión requiere una combinación de planeación, flexibilidad, tecnología y enfoque en el servicio. Las empresas que logren integrar estos elementos estarán mejor preparadas para enfrentar la incertidumbre, optimizar sus costos y, sobre todo, cumplir con las expectativas de sus clientes en un mercado cada vez más exigente y dinámico.

La omnicanalidad en la transformación en la cadena de suministro

En el contexto actual del comercio global, la cadena de suministro enfrenta una transformación estructural impulsada principalmente por dos fuerzas, la omnicanalidad y la adopción de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA). Estas tendencias no solo están redefiniendo la forma en que operan las empresas, sino también las expectativas de los consumidores.

En Estados Unidos, cerca del 80% de los consumidores utilizan la omnicanalidad para investigar y comprar productos, mientras que entre el 25% y el 30% de las compras ya se realizan en línea. Esto ha generado que las expectativas de servicio se incrementen, especialmente en términos de velocidad de entrega, donde más del 90% de los consumidores consideran que recibir sus pedidos en un plazo de 2 a 3 días es el estándar y donde el 40% de los retailers han hecho que la entrega en el mismo día sea una prioridad.

Este cambio en las preferencias del consumidor ha generado una presión sin precedentes sobre las cadenas de suministro, obligando a las empresas a optimizar sus capacidades logísticas, reducir tiempos de entrega y controlar los costos de cumplimiento. Además, el entorno económico añade una capa adicional de complejidad, ya que el aumento de precios al consumidor y la percepción incierta de la economía afectan el crecimiento del gasto del consumidor.

En México, esta transformación también es clara. El comercio electrónico, especialmente en productos que no son alimentos, está creciendo cerca de un 10% cada año, superando al comercio tradicional. Esta tendencia está obligando a las empresas a adaptarse y trabajar con estrategias omnicanal bien integradas, donde es clave coordinar toda la cadena de suministro de inicio a fin para responder mejor a la demanda.

Para competir en este nuevo entorno, las organizaciones deben ir más allá de la simple digitalización e implementar un modelo operativo centrado en el cliente. Esto implica orquestar múltiples elementos como la planeación integrada, el abastecimiento, la logística, la gestión de devoluciones y el uso de datos en tiempo real. La visibilidad de la cadena de suministro, apoyada en analítica avanzada, permite anticipar la demanda, optimizar inventarios y mejorar la toma de decisiones.

En este contexto, las empresas están invirtiendo en cambios importantes para mejorar su cadena de suministro. Entre los principales están la automatización de almacenes, el uso de inteligencia artificial para predecir la demanda, la creación de centros pequeños de distribución más cercanos al cliente y la mejora de las entregas finales con rutas más eficientes.

Además, las tiendas físicas están cambiando su función y ahora combinan la venta en tienda con pedidos en línea, lo que permite ofrecer una mejor experiencia al cliente y responder más rápido a sus necesidades.

A pesar de estos avances, la adopción de la inteligencia artificial en la cadena de suministro aún se encuentra en etapas tempranas. Solo el 23% de los retailers ha implementado IA de manera significativa, mientras que la mayoría continúa en fases de experimentación o pilotos. Entre las principales barreras se encuentran la fragmentación de datos, los sistemas heredados y la falta de integración de la IA en los procesos operativos y en la cultura organizacional.

No obstante, algunas empresas líderes ya están capturando el valor de la IA a lo largo de toda la cadena de suministro. Estas organizaciones utilizan modelos avanzados para pronosticar la demanda considerando múltiples variables, optimizar el reabastecimiento en tiempo real, mejorar la eficiencia logística y ofrecer tiempos de entrega más precisos. Además, herramientas basadas en inteligencia artificial generativa están facilitando el análisis de datos y la toma de decisiones operativas, reduciendo significativamente los tiempos de respuesta.

En conclusión, la omnicanalidad y la inteligencia artificial están redefiniendo la cadena de suministro en el sector retail. Las empresas que logren integrar estas capacidades de manera efectiva no solo podrán responder a las crecientes expectativas de los consumidores, sino también construir ventajas competitivas sostenibles. Sin embargo, este proceso requiere una transformación profunda que abarca tecnología, procesos y cultura organizacional. En un entorno cada vez más dinámico y exigente, la capacidad de adaptación será el factor determinante para el éxito en la nueva era del comercio.

Referencias:

McKinsey & Company. (2026). ¿Por qué la omnicalidad está transformando la economía en la cadena de suministro. [Presentación en congreso]. Expo Summit Logística 2026.